QUIM MONZÓ


Quim Monzó (Barcelona, 1952). Contista, novel·lista i articulista. Ha traballat com a dissenyador gràfic, traductor, cronista de guerra i col·laborador a la ràdio i a la televisió.

Uno de los cuentos de El millor dels mons, el último libro de Quim Monzó, lleva por título "Vacances d'estiu" y es la historia de un niño que nace muerto. Es viernes, casi mediodía. El médico le pide al padre que lleve el feto al laboratorio para que puedan realizar la autopsia de inmediato. Le alarga una bolsa de El Corte Inglés. Pero en el hospital Clínic no aceptan el ingreso, y el protagonista pasa el fin de semana con el niño en casa, en la nevera.
El lunes, de camino hacia al laboratorio, se desvía hacia la calle en la que pasó su infancia y sin darse cuenta le empieza a contar al hijo cómo era su casa, le enseña el club de natación donde empezó a nadar y el bar donde aprendió a jugar al millón. Es un cuento brutal, que admite múltiples lecturas. El niño que va en la bolsa, ¿es su hijo o la infancia perdida, el recuerdo de la ciudad que ya no existe?
El millor dels mons supone el retorno a Barcelona y una reivindicación de la memoria de la ciudad, de los paisajes del pasado, que asoman por primera vez en la obra de Monzó. "Para mí, el recorrido de ‘Vacances d'estiu’ es clarísimo: es Sants, la calle donde yo vivía. El señor del colmado había guardado unos cromos de la época de la República y nos los daba a los chicos. El bar donde íbamos a ver la tele, que después fue una imprenta..." También los objetos concentran una fuerte carga emotiva: la caja donde el padre esconde los ejemplares de Paris-Hollywood, el juego de basket deseado, el diccionario Rancés donde el protagonista de "La mamà" busca el significado de las palabras obscenas, la barra de latón niquelada del metro de la línea 1, que se desconchaba...
Este retorno a los escenarios de la infancia se anunciaba ya en algunos cuentos de Guadalajara (1996). En "La força centrípeta", el protagonista, que no puede salir de casa, rompe finalmente el cerco, surca el laberinto y aparece frente al antiguo bar Els Pescadors (que no se menciona en el texto). "Era un lugar donde mi padre me llevaba siempre. Íbamos a Poblenou y me enseñaba el árbol torcido de la plaza Prim, donde jugaba cuando era niño. Y a mí me impresionaba mucho que un hombre mayor hubiera sido niño y hubiera estado jugando sobre aquel árbol que todavía estaba allí." En el cuento, el viaje representa un retorno a un lugar íntimo. Pero el personaje llega a la plaza siguiendo un coche fúnebre. Es decir: el pasado ya no es recuperable. Algo parecido sucede en El millor dels mons, donde la metáfora del muerto vivo aparece repetidamente (a propósito de la muerte súbita del hermano, de la reiteración de casos de cáncer, del niño sentenciado por una enfermedad incurable).


Monzó es un cuentista magistral, de esos que lo hacen a uno recordar lo escaso y lo maravilloso que es un buen cuento (como eran buenos los cuentos de Cortázar, o como son buenos los cuentos neuróticos de Julie Hecht). Y hay que leerlo, claro, por eso y porque es un escritor excepcional en el hecho de que nos recuerda a cada frase que lo peor de nosotros no son los demás sino nosotros mismos."
Margarita Valencia, Cambio 59, Bogotá

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