LA SOMBRA DEL CIPRÉS ES ALARGADA · Miguel Delibes

Miguel Delibes
La sombra del ciprés es alargada
1947
















"(..) Alguien hábía absorbido a aquella placita rectangular de tan viejo sabor gran parte de sus esencias tradicionales. ¿Dónde estaban los centenarios y copudos álamos, la arcaica fuente, el elemental pretil que de siempre bordeara la prominencia de la meseta central? El hombre había pasado por allí con su piqueta demoledora. Había por lo visto que buscar una rima con la voz "civilización" para versificar aquella placida recoleta, y no se encontró otro mejor que la de "destrucción". Nada importaba que el rincón se viese privado de su íntima substancia si a cambio se lograba entreverarlo en el siglo sin que nadie advirtiese el disimulado remiendo.

Pero no se fijaron que para matar del todo la prestancia arcaica de aquel pedazo de mundo hubiera sido preciso arrasarlo, sin dejar una piedra montada sobre otra, demolerlo íntegro a golpe de piqueta y sembrarlo posteriormente de sal, por si aún se le ocurría al viejo espíritu, que de fijo alentaría entre aquellas piedras amarillas, salir a la luz y predicar un día a la posteridad la tala infame. No; todavía respiraba la Historia en aquel apacible rincón. Respiraba a pesar de los golpes de muerte que le habían asestado, por encima del deseo de la absorbente civilización. (...)".

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