DÍA 11 · Diario de ruta · 2+1 · Final de trayecto · Matarraña · Alcover · Barcelona

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Hoy será un dos por uno.
Regreso.
Ayer abrí ojo en el Matarraña.
Nube y lluvia y la furgoneta irradiando humedad.
¿Visitante, que hacemos?
Tres llamadas y tenemos una casa en Valls.
Camas blandas, ducha, comida, la casa vacía y las llaves escondidas.
Olé y allí vamos.
Desayuno en Calaceite. Que bonito. No me canso de pueblos en cuestas.
Aqui el adobe y la piedra conviven con cal y ultramar.
Por las calles bastones y viejetes que miran con susto.
Desayuno con un Papa de Roma que bendice a viva voz y dos bocadillos de tortillas y aceites que obligan a dilatar bocas.
En la cooperativa compramos.
Aceitunas, aceites y olivadas. Seguimos ruta.
Llegamos pronto. Aún sin pisar autopistas.
Y orgullosa estoy.
1.500 kilómetros y a autopistas y autovías las he visto desde lejos.
Aún se puede viajar sin pisarlas. Paisaje recuperado.

La casa, las persianas, película, descanso y a caminar.
Empatizada con lo antropológicamente observado, paseo de a dos, que así lo hacen las mujeres en España.
Vuelta de rigor con complejo de viejita y a casa de nuevo.

Más película y amanecer con más nubes a las que ignorar.
Desayuno de los que hacen campo, recogida y adios.
Operación retorno.
Objetivo Barcelona.
Lunes de pascua y la intención de volver sin autopista.
Nos esperan a las 2. Una mona de Dora la exploradora y una familia cava en mano.

Alcover, Tarragona, Tarragona, perdición.
Cien rotondas, cien cambios de sentido, el mapa, la vuelta, los coches.
Busco a la N-340.
Nadie la ha visto. Adjunto agobio.
Finalmente una señal.
Dentro.
Engaño.
Traición.
Una autovía.
Y de repente coches.
Y más coches. Y muchos más coches.
Hacen cola en la autovía que luego se hace nacional y yo que miro de reojo a reloj, la una y de reojo a la autopista, fluida.
¿Que hacen todos los coches del mundo en una nacional si la autopista va como la seda y cuesta 3,40?
Especulamos calculando a que debería renunciar una familia de cuatro para ir en autopista.
Todo excusas para poder recuperar a mi carretera soledad.
Llevamos media hora parados.
De repente aflora en mi el deseo de corrupción.
Visitante me mira, flirtea con la radio y me dice un como quieras.
Pienso un instante, vuelta de volante y mi furgoneta se dirige hambrienta a la búsqueda y captura del cartelito azul que me indique "vía rápida" a la vista.

Corazón palpitante. Me estoy traicionando. Es que sino, no llego a la comida. Vendida. Bueno pero he estado diez días sin ellas. Rabia. Que rabia si es que es normal. Ya está. El viaje terminó ayer porque dijiste que eran diez días.

Incorporación a la autopista, velocidad, extraña euforia bipolar.
Veo la vía rápida abriéndose. Colapso. Quiero pasar.
Bajo la ventana, saco la mano.
Paso, paso, por favor.....PASO!!! (.....)
Enajenada. Una autopistera profesional.
Me cuelo. Vía rápida. (adjunto un jeje).

Llego a Barcelona. Entro por Litoral.
Veo a Colón señalándome con el dedo.
Tú!.
¿Yo que?
Barcelona.
Me reciben 100.000 turistas hacinados en un bus turístic y 100.000 pisando asfalto.
¿Puedo o no puedo quejarme?
¿Al final que he sido yo?
Agh. Me quejo.
Parking, casa, ciudad.

*Matiz..
Me he preguntado varias veces porque empecé a diario de ruta y con que intención.
Desde luego la respuesta no es el exhibicionismo.

Es el decir viajar despacio.
Es el decir viajar imprevisibilidades.
Es el decir viajar pequeño.
Es el decir viajar recorriendo.
Es el decir viajar uno.

Espero que se haya disfrutado del viaje.

MAÑANA, NORMALIDAD.

Fin de trayecto*

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