Fotogénicamente casi perfecta.
La iglesia se convierte en micro escultura.
Y se hace fea por no tocar a hierba.
Ya se que no es iglesia sino arte pero....Todo a mi parecer. Claro. Stop.
Pero me gusta.
Porque ayer eran cuevas sin techo.
Y hoy la cueva es transparente.
No necesita más frontera que la meramente espacial.
Ni frontera acústica, ni frontera visual.
La cueva es monte abierto.
Pensada por el despacho de arquitectos Gijs Van Vaerenberg para la galería Z33 dentro del proyecto Z-OUT que -dicen ellos porque yo soy una escéptica y estas frases me dan alergia- es un programa para acercar el arte a los espacios públicos.
Fotografías de Kristof Vrancken / Z33
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