EL TURISMO RANCIO · Historia y vida (agosto 1988)






* He aqui uno uno de estos tesoros que hace que una grite un victoria interior y sonria placidamente cuando aparece tras montones y montones de libros.
El jueves, cuando por accidente me vi felizmente forzada a pasar unas cuantas hora por Sevilla, me dije "Clara...A Triana. A la librería aquella de la otra vez".
Y de ahí salí con 3 tesorillos.

Reportaje bonito en la revista HISTORIA Y VIDA del agosto de 1988 que nos cuenta de los primeros turismos y recelos en España.
Y yo, que soy como una viejita amante de ciertos pasados digo "Ay melancolía"....

* Aqui pequeñas porciones pero si alguien lo quiere entero que me mande un mail a claranubi@yahoo.es y se lo adjunto.....











ALGUNAS FRASES

"Para la mayoría no había una explicación clara del extraño deseo de unas personas que, sin tener un motivo justificado, y sin conocer nuestro idioma, venían a visitarnos".

"El modo impertinente como recorrían las iglesias, queriendo ver todo".

"Los primeros indicios de una actitud contraria, favorables, se observaron en aquellas ciudades como Cádiz y Málaga (...). Un mundillo de barqueros, porteadores, cocheros y fondistas, propietarios de viviendas o de caballerías en alquiler, de cicerones o comerciantes de productos típicos que empezaron a beneficiarse ostesiblemente de aquella corriente de extranjeros".

" La España de aquella época seguía siendo alérgica al turismo".

"Los franceses -agregaba- han comprendido que al viajero hay que rodearlo de comodidades, placeres, de distracciones, de toda suerte de facilidades para que, a expensas de un dinero que generalmente no regatea el que por simple gusto sale de casa, se le haga agradable el sitio o sitios, que se propone recorrer".

"También persistía la desorientación en los extranjeros, que se empeñaban en no ver más que la "España de pandereta"".

"En 1910 Alejandro Sux, corresponsal de la revista barcelonesa La Actualidad en París, en su artículo "La invasión de los turistas", prevenía a los españoles de ese peligro, y contaba cómo los turistas extranjeros habían sumido a la capital de Francia en una ola de vulgaridad. "No pueden darse cuatro pasos por la ciudad sin tropezar con esas carvanas de curiosos ingleses".





" Se ha dicho del turismo que tiene la fatalidad de destruir lo que más desea y busca"."Algún día, cuando haya la suficiente perspectiva - que sólo da el paso del tiempo-, habrá historiadores que sopesen quién tenía más razón en fin de cuentas, si los que manifestaron su anhelo  o los que abogaron por el rechazo. Sólo entonces se sabrá, con un alto grado de certeza, lo que haya supuesto el turismo en España.

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