DÍA 9 · Diario de ruta · Rompiendo las horas · Calanda · Matarraña

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Diluvía y a las doce del mediodía se rompen las horas de Calanda.
Y no dejan de llegar coches, furgonetas y caravanas.
Dice uno de los visitantes que si llueve se queda de cañas en el bar.
El resto, chubasquero y bambas.
Doce menos cuarto.
Es la hora.
Deja de llover.
A la plaza.
A las doce se reunen cientos de tambores. Más que ayer.
Con ellos, cientos de curiosos, fotógrafos y cámaras de televisión.
Yo y visitantes entre ellos. Buscando a la calle estrella.
La tenemos. Delante, tambores, tamborcillos y tamborones.
12:57. Reclaman silencio.
12:00 Explosión.
30 minutos de pom pom alucinantes y luego dispersión.
Cada grupo coge una calle.
Intentas huir.
La cabeza como un bombo. Y nunca mejor dicho.
Están en todas partes.
Imposible huir.
Llegamos al hotel.
Contínua el pom pom y nos vamos.
Furgoneta, coche y al rio. Picnic.
Mantel, comida, río, felicidad...... lluvia.
Recogernos en la furgoneta y despedida de dos visitantes. Adios.
Alguien toca un ukelele.
El resto, nos vamos hacia la comarca del Matarraña.
A mi camping secreto.
Llegamos.
Viñedos, olivos, montañas, silencio y un vino de bienvenida.
Hoy, por hoy, fin.

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Hay video de la explosíón pero el receptor montañero no permite subir ni compartir....
Mañana, desde lugar seguro, comparto...

1 comentario:

  1. qué devoción la de los niños tamborileros para aventurarse a romper las horas...considerando que los tambores "senior", les llegaban justamente a la altura del oído....
    suerte la del visitante, que puede ver y vivir el romper de las horas ...
    siempre en buena compañía, por supuesto.

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