CASA I PERSONA · "Historia de una escalera" · Santiago de Molina

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No hace mucho, leía con pánico y sorpresa, en la inocua trasera de un suplemento dominical, que se producen más muertes y accidentes por tropiezos en las escaleras que en las autopistas.
La cándida sobremesa se trasformó. Sentí de improviso una mirada clavada a mi espalda, amenaza terrible y tensa en forma de huella y contrahuella. La fría vigilia de una alimaña hasta entonces amable y útil, agazapada ante una falta de atención.
Comprendí entonces tantas cosas sobre ese monstruo escondido en nuestros hogares. El por qué Borges escondió un Aleph bajo uno de sus tramos, como bajo un ala protectora. El porqué de la brutalidad derramada como una sierpe en la biblioteca Laurenciana de Miguel Ángel. Entendí que, la hasta entonces amable historia de las “instrucciones para bajar una escalera” de Cortazar, encerraba un secreto relato de huesos rotos y cráneos derramados.
Entendí tantas y tantas cosas que desde entonces paso a su lado con recelo. Como si leer en voz alta aquella tonta estadística la hubiese hecho despertar de su bestial letargo, y esperase amenazante para lanzarme una dentellada.
He hecho instalar un montacargas. A pesar de mi, por ahora, buena salud.



SANTIAGO DE MOLINA



+INFO: http://www.santiagodemolina.com/


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