THE CAMPBOARDS · Si tú, ermitaño. Entornos, recursos, arquitecturas y soledades

Atención ermitaños del mundo.
Anheladores de soledad.

Esto, os interesa.


-How can we improve this communal land life, while giving new uses for its people, with the resources on site? 

(or What can we give to this territory with what's at hand?)



Creo que ya se porque he tardado tanto en llegar aquí.
Me pierdo y no se por donde empezar, por donde seguir.

Era The Campboards de lo que yo debía quería hablar.
Pero hay mucho más. Historias, arquitecturas y coherencias. Que se cruzan.
Investiguen porque yo, no voy a contar nada más.

He decidido ceñirme. Al campo. A la soledad. A la cabaña. Al silencio. Aparente.

THE CAMPBOARDS.

David Tapias, artífice del proyecto y del que ya me declaré sutilmente seguidora "anónima", me escribió este pasado septiembre invitándome a participar en un proyecto, The Campboards, que yo ya conocía y seguía por Instagram y al que me había prometido ir si o si, algún día, es decir, esta primavera.

"Hola Clara, com proba l'estiu ? (...) "



Y seguía un email en el que me explicaba que habían montado un pequeño campamento en una finca de 23 hectáreas cercana al pueblo de Porrera (Tarragona)y me invitaba a participar.

Alguna cabaña diseminada en el campo.
Horas, días, meses. A voluntad.
Solo. No luz artifical. No agua artificial.
Mucha naturaleza. Mucha.

Ya saben.
Una cabaña.
Donde pensar y crear.

Donde crear algo por y para el campo. Ese campo. Esa comunidad.

Crear conocimiento que ayude a mejorar la salud de ese entorno.

Yo, entonces, me dije no puedo.
Porque no podía.
Lactancia.

Ya casi acabo.
Ya casi voy.
Ya casi escribo.

Cabaña, soy la Nubiola.

Interesados pueden entrar, escribir AQUÍ, THE CAMPBOARDS O ESCRIBIR AQUÍ info@aixopluc.net







Every region has its wilderness. There is the fire in the kitchen, and there is the place less traveled. In most settled regions there used to be some combination of prime agricultural land, orchard and vine land, rough pasturage, woodlot, forest, and desert or mountain “waste.” The de facto wilderness was the extreme backcountry part of all that. The parts less visited are ‘where the bears are’. The wilderness is within walking distance—it may be three days or it may be ten. It is at the far high rough end, or the deep forest and swamp end, of the territory where most of you all live and work. People will go there for mountain herbs, for the trapline, or for solitude. They live between the poles of home and their own wild places. (...)




— The practice of the wild, Gary Snyder.

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