ODA AL TURISTA


A ti, turista.Como flor de primavera has llegado a la ciudad. Nunca vienes solo. Siempre acompañado y hay que ver lo que abultáis.
Esta mañana café en el bar. Desde mi área protegida por pinchos de tortilla y servilletas rezongando en el suelo, observo a través del ventanal a los más madrugadores, amantes de vuestras grandes botas de trekking que siempre os bien disponen a recorrer la ciudad entre mapas y sombreros con cordel. Parejas susceptibles de ser alegremente robadas en el transcurso del día gracias a su disposición empática con el entorno a descubrir. Pienso en advertiros pero, que sería del viaje sin aventura?.
Saldo mis cuentas con mi bocadillo mañanero y mi bicicleta y yo nos disponemos al slalom. Sabes? No era así hace un mes. Entonces, yo me deslizaba ágil por las calles de Barcelona, recorriendo el centro holgadamente. Pero has llegado, oh turista. Ahora, fijo mi mirada en el objetivo a recorrer, les pido a mis pies sujeción a los pedales y me acerco a la catedral con todos los sentidos alerta. Sois tantos y yo tan pequeña. Os esquivo, derecha, izquierda, freno, empezar.
A veces pienso cosas feas. Pienso en agrediros pero me digo que no, que sois mis invitados y silbo controladamente para que vuestras distraídas orejas perciban mi presencia y tal vez, uno, tan solo uno de vosotros se aparte para agilizar mi pedaleo. Llego, despacho, respiro.
Mientras tú, turista, sigues paseando y tus amigos, los más tardíos, los que ayer conocieron las virtudes de nuestra selectivamente permisiva noche condal se unen a tu andar entre tiernos shorts de 2 cm. y sandalias no hace frío vivo el sur. Al mediodía mi bicicleta, mi chaqueta, mi jersey y yo, decidimos un mediodía al sol playero de primavera. Vuelvo a esquivaros, sortearos y casi atropellaros –lo siento- y aparco en una abarrotada barcelonesa de guiris al sol.
En el supermercado me recibe una rubita con gafitas, descalcita y de bikini escueto. Pago rápido y huyo a mi remanso de paz.
Encuentro mi espacio de playa entre jacks, johns, sues y phillips que cerveza al sol disponen a sus desnudos cuerpos blancos al peor de los quemazones que, luego, ya al atardecer mostraran orgullosos a los que aquí trabajan..Leo 3 minutos.
El 4 minuto lo ocupan 40 adolescentes de 40 años de origen alemán que se dedican a improvisar un campo de fútbol con portería en mi cabeza. Los maldigo en castellano y traduzco al ingles. Cortesía me digo. Educadamente me levanto les digo un que te jodan y desaparezco.
Ay turista. Te juro que lo intento.Luego hay más. Mucho más. Y muchos días más.
Pero tú turista ya no estarás aunque otros llegarán.
Nos das el pan de cada día, oh turista, que sino, oh turista, a otro viaje te enviaba, oh turista.


Clara Nubiola

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